Ghost

Creative Commons License
Riot by .

lariotfemme

spookyloop:

Hay otra subcultura en mi cabeza que yo llamo la subcultura de la gente con capacidad de análisis en el cerebro y está conformada por gente como ella, que además, me parece físicamente hermosa.

Beauty and Subcultures
My two cents on how looks and beauty seem to matter in the world of subcultures.
(More to come.) 

“Se canceló lo del casamiento PERO BUEH… Ahora me meto todo el casamiento en el culo PERO BUEH”

La tecnología es la nueva analogía del amor, del odio y del sexo porque cada vez es más difícil obtenerlos en la vida real

Papel y Lápiz, parte I

El chip intercerebral de Neil lo despertó ese día, como de costumbre, a las 6:30 de la mañana; demasiado temprano para su gusto y para su hora de llegada al trabajo. Todavía comía una vez al día, dormía seis horas diarias y más raro aún, trabajaba fuera del domo. Prefería la vida clásica con la que había nacido.

Los japoneses se habían vuelto expertos en optimizar el espacio y él había sido uno de los primeros en experimentar sus hogares reducidos para familias unipersonales. Su apartamento no tenía más de 30m2 pero parecía de 120m2 gracias a los hologramas y a las ilusiones ópticas que producían los ventanales. Neil se sentía solo y a veces prefería que los ventanales fueran de vidrio común para no olvidar lo que había afuera.

Pensó un poco en su vida antes de levantarse de su cama y dejar que su cuarto se convirtiera en el baño y posteriormente en la cocina. No usaba el comedor ni la sala porque los consideraba obsoletos en la vida cotidiana de los hombres del 2100. Decidió vestir uno de sus trajes de tela común y no uno de los que solía vestir, hechos de pequeños microorganismos robóticos que se adaptan al clima, no se mojan ni se ensucian. Algo en lo profundo de su corazón le decía que sería un día soleado. 

CONTINUARÁ…

yanosecantacomoayer:

AMÉN.

I’m in love with this movie.

(Source: evaunderwater)

El meollo es que ella no necesita aprender el juego porque todos quieren jugar con ella.

manuela-roa:

No soy un ser adiestrado para buscar. Usualmente, encuentro. La mayoría de las veces, me encuentran. Por eso, cuando me chantan el guante de la expedición, me aturdo; no sé qué hacer. Suelo -entonces- quedarme en un silencio desconocido. Me gusta atribuirlo a la pereza que, ocasionalmente, me acompaña, pero, en realidad, la razón de la huída repentina de mis palabras es que nunca las tuve. Y es que jamás he tenido palabras para eso. No sé conquistar. Establecer estrategias en ese sentido jamás ha sido ni será mi fuerte. “Y moveremos esta torre hasta aquí; luego ella responderá con este peón pero, tendremos -en la retaguardia- este alfil. Jaque mate. Rendición.” No, terrible, no entiendo. No entenderé jamás cómo puede la gente considerar contrincante a aquella persona víctima de su cortejo; que trate de predecir sus movimientos, para -así- ejecutar acciones superiores a ellos. No parecería extraordinario que cada uno de ustedes cargara en la billetera una bitácora, o un mapa que funcione sólo diciendo antes de usarlo “Juro que mis intenciones no son buenas”. Además, que en él estuvieran expuestas todas sus jugadas, todos sus movimientos estratégicos, que buscan la victoria en el juego, el deporte, la guerra que libran contra la persona que les gusta. Me pasa como con Yu-Gi-Oh!: prefiero no jugar… prefiero no darme cuenta de lo que te encante. 

True Story

True Story

Otra carta para el profe Camilo Jiménez.

Yo sé que el país, la ciudad y mi universidad ya superaron el tema de la carta de renuncia pública del profe Camilo Jiménez pero debido a acontecimientos recientes siento la necesidad de retomarlo en este blog. 

Durante estas casi dos semanas de semestre en la misma universidad que, por razones que ya todos conocemos, el profe anteriormente mencionado abandonó, los demás profesores, los que aún creen en sus estudiantes, han hecho varios comentarios tipo: “Tranquilos, muchachos, que yo no voy a publicar una página en El Tiempo quejándome de sus trabajos” o “Aquí estamos es para aprender, no para renunciar en el periódico”. 

Esa es la primera razón por la que decidí escribir este post, a pesar de que la cuestión ya dejó de ser coyuntural; la segunda es que recientemente me he tropezado más y más con escritos de mis compañeros en la web y, admito que yo no soy la gurú de las letras, pero creo que mi criterio no es ni mediocre ni limitado ni dubitativo (por usar algunos de los adjetivos que utilizó Camilo en su carta) y me permite decir que no son para nada malos. 

Yo quisiera decirle varias cosas al profe: yo no tuve el placer de ser estudiante suya, y digo “el placer” no a manera de sarcasmo sino con toda honestidad, porque conozco su trayectoria, conozco a varios estudiantes que sí tomaron su clase y que hablaron maravillas de usted y tengo compañeros y amigos que prefirieron esperar un semestre más para poder inscribir su materia en vez de verla con otro profesor porque la suya ya no tenía más cupos; sí, a pesar de no haber estado en una clase suya puedo asegurar que usted jamás preguntó a sus estudiantes si alguno escribía por ocio, tenía un diario o un blog y se interesó en ellos, porque en realidad son muy pocos, contados con los dedos de la mano, los profesores que lo hacen.

Confieso que no son todos, es más, que no son la mayoría, los estudiantes que tiene un interés claro por leer o escribir fuera del deber académico pero creo que son cada vez más los que les demuestran a las generaciones no nacidas bajo la sombra de los medios alternativos y las redes sociales, que nuestra vida no gira en torno a “El estado de Facebook. ‘Esos gorditos de más’. El mensaje en el Blackberry.” 

Quiero decir también que estoy muy orgullosa de lo que yo escribo, incluso en mis status de facebook que siempre llevan las debidas tildes y signos de puntuación, por mencionar lo más básico. Estoy igualmente orgullosa de los escritos de mis compañeros que he tenido la dicha de leer.

Estoy orgullosa de profesores como Grace Burbano, profesora de Corrección Editorial (entre otras) quién sí se dedica con todas sus energías a eliminar de raíz los errores de redacción y ortografía de sus estudiantes; de Miguel Mendoza, profesor de Escribir para Publicar (entre otras), quien en alguna de sus sesiones dijo con humildad que el hecho de que él enseñe la manera correcta de escribir no quiere decir que lo pueda hacer con tal perfección; de Juan David González Betancur, profesor de Evaluación de Textos - Ficción (entre otras) quién dedica su tiempo como docente a lograr que sus estudiantes puedan establecer una conversación decente con otra persona que se base en lo que aprendieron en su clase; de Alberto Salcedo Ramos, cronista que usted conoce mejor que todos sus estudiantes juntos, quién desde la primera clase deja muy claro que él sabe que no todos los que están sentados en aquella aula están interesados en lo que él va a enseñar y que va a hacer su mayor esfuerzo por dejar una huella en los que sí lo están… Y eso sólo por mencionar algunos que desarrollaron la habilidad de identificar el potencial de sus estudiantes primero que su ignorancia o su ineptitud.

Lo invito a procrastinar un rato en la red, a buscar lo que sus estudiantes escriben, que a decir es verdad es bastante. También invito a todas las personas que leen este blog a que dejen un comentario con los links de websites que quieran recomendar y que consideran, deberían leer los profesores de quienes lo escriben :D